La obra inicialmente se presenta en forma de vídeo, creo que la forma más adecuada, a mi modo de ver, para tratar un tema como el que he elegido.
No está totalmente claro si se va a tratar de una video-performance o un video-arte. No es una cuestión que a estas alturas de la investigación pueda decidir, porque aún no tengo clara mi conclusión final, y creo que esto puede influir bastante a la hora de decantarme por una opción o por otra.
Evidentemente, quiero que el video esté grabado en la ciudad, quiero reflejarla como un entorno pesimista desde el punto de vista sociológico y contrastar las diferentes formas de vivir que tienen sus habitantes.
Destacar aspectos como la influencia de los espacios, la publicidad que los custodia, el consumismo, la política, hacer ver que vivimos en un mundo donde todo está perfectamente manipulado, todo en venta, criticar el sistema de rebaño en el que se mueve el ciudadano y el cual nos convierte en lo que somos, máquinas diseñadas para no reflexionar sobre lo que está pasando.
Quiero tomar el situacionismo como referente a la hora de llevar a cabo el vídeo, hacer una obra desde una perspectiva crítica e inconformista. Los situacionistas proponen rebelarse contra la sociedad de la apariencia y rechazar sus valores establecidos que nos impiden vivir una vida auténtica. La utopía situacionista consiste en pretender la creación situaciones nuevas que subviertan el orden establecido, ya sea el social, el artístico, el moral, el familiar, el ciudadano, el político, el docente, etc. Es pronto para decidir, pero a raíz del contacto con el situacionismo me planteo construir el vídeo a través de una "creación de situaciones" que consigan o al menos inciten a alterar el orden lógico del sistema, de lo políticamente correcto.
Despojados de nuestra condición natural para traernos al siglo XXI, el siglo en el que nos venden la evolución, el progreso, la modernización, la tecnología… Y que no es más que un engaño.
Resaltar la figura del ciudadano como víctima del sistema, donde sus decisiones las toman otros y su estilo de vida no es más que un círculo vicioso que gira en torno al consumo, el empache publicitario, la falsa felicidad, la falta de comunicación, y su propia ignorancia.
Nada es definitivo, el planteamiento de la obra puede variar, pero sólo el contenido. Si existe algo irreversible es el formato. Será un vídeo.
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